Martes , 19 Septiembre 2017

TENGO MIS DUDAS SOBRE MASSA

Una vez que he regresado de Japón, tengo unas cuantas cosas por contar. Hemos vivido en Suzuka un fin de semana repleto de emociones y pasado por agua. Unos días en los cuales fue quedando un poco más claro quién se puede llevar el gato al agua en este apasionante final de campeonato que la F1 nos está ofreciendo en 2010. No esperábamos menos, la verdad, visto quiénes eran los protagonistas de esta temporada, pero esto es demasiado: estamos a falta de sólo tres carreras y aún son cinco los pilotos que matemáticamente pueden optar al título. Algo nunca visto.

 

A Fernando Alonso le he visto muy concentrado Suzuka. Durante el difícil fin de semana japonés, el piloto de Ferrari sabía que abandonar era la ruina para sus posibilidades. Y mucho más, cuando los dos hombres de RedBull, Vettel y Webber, tenían toda la pinta de terminar en las dos primeras posiciones. Cualquier problema que pudiese haber trastocado los planes de quedar detrás de los coches azules, habría sido nefasto. A punto estuvo de meterse Robert Kúbica de por medio, pero la mala suerte del polaco terminó siendo una gran aliada de Alonso, quien tuvo problemas en la salida y perdió una posición en el arranque a favor del piloto de Renault. Justamente en ese momento, el que sí perdió todas las opciones fue Massa, que sigue combinando todo tipo de desafortunadas acciones. En Suzuka movió muy bien el coche desde su posición de parrilla, pero a partir de allí se terminaron los buenos modales. Tuvo delante de sí a Nico Rosberg durante unos cuantos metros, cambió de trayectoria de forma deliberada en varias ocasiones, algo prohibido por el reglamento. Al final, empujado por las circunstancias, terminó perdiendo el control del coche e impactando contra el monoplaza de Tonio Liuzzi, ajeno completamente a todo lo que sucedió con el brasileño, pero que recibió de lleno un golpe inmerecido. La posición de Felipe Massa dentro de su escudería estaba debilitada por todo lo que ha sucedido este año en Ferrari, más que nada después del polémico GP de Alemania, donde dejó adelantarse por Alonso de manera manifiesta. Se sigue hablando de la posibilidad de que su contrato con Ferrari no sea respetado, y que cambie su asiento con Kubica para 2011. O con otro piloto. Ante semejante situación, Luca Montezemolo, presidente de Ferrari, salió al paso para calmar las aguas, aunque no se sabe como interpretar lo que ha dicho. El máximo mandatario de Ferrari ha declarado que cree que la verdadera sorpresa de final de temporada va a ser Felipe Massa. Nadie sabe si esto debe interpretarse como un mensaje de ánimo o como un ultimátum. Lo cierto es que Massa tendrá que elevar la puntería en las carreras que restan, aunque no se juegue nada en su palmarés. A veces, incluso, parece desmotivado, como si su escudería no se estuviese jugando nada importante. Todo indica que si no mejora, su reciente contrato firmado (por dos años más, hasta finales de 2012) podría ser papel mojado si continúa metido en problemas y sin sumar ni un solo punto. Tiene que apoyar a Alonso de forma decidida, y la mejor forma de hacerlo será quitándole puntos a los adversarios directos del asturiano ¿podrá? Visto lo visto en las últimas carreras, será una tarea complicada para él.

 

Dentro de RedBull, las cosas tampoco son ideales. Para los que viven dentro del paddock de la F1 como nos pasa a los periodistas que seguimos todo el Mundial, es fácil darse cuenta que allí hay de todo menos armonía. Entre Vettel, ganador en Suzuka de forma brillante, y Webber, que no ofreció lucha para no arriesgar su posición en el campeonato, no existe ni de lejos amistad, y menos, ganas de ayudarse. Mientras la escudería no ha decidido apoyar de forma clara a ninguno, la guerra prosigue y de esta, Fernando Alonso se puede beneficiar de forma directa. Es más, Alonso considera que es una de las bazas en las cuales se deberá apoyar para conseguir este campeonato del mundo. Dentro de RedBull tampoco esconden su libre competencia, y entre los pilotos pueden hacer su carrera, lo hemos visto durante todo el año. Si se decidiesen por Webber, que marcha adelante con 14 puntos de ventaja sobre Alonso y Vettel, las cosas serían diferentes y mejores para los perseguidores del australiano, pero peor para la F1, ya que nos privarían de una lucha que de esta manera nos va a dejar disfrutar de un final apoteósico. En Corea, esta guerra interna de RedBull puede tener su punto mas álgido, porque Webber ya ha anunciado que quiere ganar, al menos, una carrera más, y cuanto antes sea esta, mejor para él. Lo malo es que Vettel piensa lo mismo. O peor: piensa que es él quien debe obtener una victoria cuanto antes, para no llegar a la siguiente cita de Brasil con el primer Match Ball de la temporada a favor de su compañero Webber. Pero muchas cosas indican que el australiano de RedBull, que durante el año ha reivindicado, sin éxito, ser el primer piloto del equipo, llegará a la anteúltima cita con posibilidades de convertirse en campeón del mundo.

 

Por detrás, casi derrotado, aparece alguien que se cayó en las últimas carreras. Me refiero a Hamilton. Estaba exultante después de la victoria de Bélgica, retornando a la cabeza del campeonato, con una actitud renovada. Pero desde hace un par de carreras su gesto ha cambiado. Ya no tiene esa mirada que parecía poderlo todo, sereno e implacable, y que seguía contrastando con la cara alegre de desenfado de su compañero Button. Vamos a decirlo bien alto: después del GP de Bélgica, mucha gente creía que Hamilton iba camino de su segundo título mundial. Con un Vettel metido en problemas, con Webber sin levantar cabeza, y con un Alonso al que solo le quedaban sus palabras de entusiasmo, Hamilton se estaba construyendo a si mismo como el nuevo rey. Pero la vida puede dar muchas vueltas y se le terminó volcando la situación en solo dos carreras. Esas que ganó Alonso, mientras él se quedaba con cero puntos. Un desastre que solo dos cosas pueden remediarlo. Una, una magistral actuación en Corea, y una ayuda inmensa de la suerte, en modo de debacle absoluto para sus oponentes. A Hamilton nunca hay que darlo por muerto, pero en Corea tiene su última posibilidad. O es allí o no será nunca. Lo mismo para Jenson Button, su compañero. Incluso más: se antoja un poco mas difícil su situación, ya que está detrás, con menos puntos. De ambos, veo batallando hasta último momento a Lewis.

 

Párrafo final para Pedro de la Rosa. El piloto español mas apreciado por la opinión pública sigue asimilando lo ocurrido con Sauber y su adiós prematuro. Allí no fueron justos con él, y mientras prueba para Pirelli, analiza las posibilidades que tiene para el futuro. Ir a Hispania podría ser una de las vías de salida para 2011, aunque la delicada situación que atraviesa el equipo español hace que Pedro esté obligado a mirar un poco más allá. En McLaren nunca la cerraron las puertas después de su despedida, a principios de este año. Allí el entendieron el porqué de su adiós del equipo y le dejaron libre. Ahora, a menos de un año de aquellos hechos, todo indica que una vez se terminen sus pruebas con Pirelli, Pedro coja sus cosas y se encamine otra vez hacia la sede de McLaren. Es el camino lógico. Y el que creo que finalmente Pedro elegirá.

 

Esta fue la semblanza de lo que pasó y puede pasar en la F1 de estos días. Una vez despejados los temores sobre el circuito de Corea, no quedan mas excusas para ponerse manos a la obra y encarar las tres carreras que faltan con el mayor optimismo posible. Alonso puede hacerlo, solo le queda tener en sus manos la suerte necesaria para estos casos.

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