Jueves , 25 Mayo 2017

“Jamás había visto a Fernando tan hundido”

El sueño se acabó poco a poco. Habíamos llegado a Abu Dhabi pensando ya en la celebración final, pero a partir del momento en que Fernando Alonso se detuvo en boxes en la última carrera del año, la esperanza de lograr el título se fue diluyendo. Pareció increíble esa detención, pero con el pasar de las vueltas nos empezamos a dar cuenta de que el error de Ferrari había sido grave, y había dejado a Alonso en una posición imposible de remontar. Las esperanzas del piloto español y de todos los aficionados de este país se estrellaron vuelta tras vuelta en el último GP de la temporada contra un muro llamado Vitaly Petrov. Pero de haber superado ese escollo durante el GP de Abu Dhabi, a Alonso le hubiese aparecido en la carrera otro muro llamado Nico Rosberg. Y más adelante, se hubiese encontrado con otra pared que se había levantado sigilosamente, denominada Robert Kubica. Personalmente, no era la primera vez que vivía una final de campeonato in situ. Con Fernando Alonso, era la cuarta vez que me sucedía. Las dos primeras veces habían terminado con éxito, cuando consiguió los campeonatos con Renault. La siguiente, también en Interlagos como las otras dos anteriores, fue la culminación del la era McLaren, y la primera vez que le había visto perder un campeonato. Aquella vez no estaba tan disgustado porque lo que sucedió con McLaren –de alguna manera- se veía venir. Esta vez, no. Este título que Alonso perdió el domingo en la última carrera hizo que viese al piloto más triste de los últimos tiempos. Jamás había visto a Fernando tan hundido. Esa expresión que le he visto cuando le tuve a un metro enfrente de mí en la rueda de prensa posterior al GP, no la olvidaré jamás. Es lo que tiene lo inesperado: hace que nos sintamos peor, aunque el tamaño de la pérdida sea igual. Se había esfumado un título, Alonso podría haber alcanzado ya a mitos como Senna, Lauda o Stewart. Pero no. Se quedó en las puertas. Tendrá que esperar. Ya llegará el momento. La Historia con Ferrari recién acaba de empezar. No hay que desesperarse.

La carrera de Abu Dhabi comenzó como un calco de las últimas, con Vettel dominando. Ganó brillantemente el joven alemán, y Alonso quedó subcampeón (lo que tampoco está nada mal, por cierto) pero dejemos claro que un Campeonato, sea de automovilismo o de lo que sea, no se pierde en una sola mala tarde/noche. Se pierde en otras ocasiones. Se pierde durante el largo transcurso del mismo. Reconozco que la decisión del equipo Ferrari en hacer entrar a Alonso en aquel momento fue de lo más desafortunada, pero no fue la única que tomaron sin acertar en el año. Como cuando un avión se viene al suelo, no se trata de una sola cosa. No es un solo fallo, son varios. Y habría que ser justos y reconocer que eso ha sido así. Sin embargo, la temporada de Alonso y Ferrari no ha sido mala en absoluto. Por el contrario, y a pesar del resultado final, hay que recordar a este 2010 como un año de éxitos, donde Alonso se llevó a casa cinco carreras, y donde estuvieron en la lucha hasta el último suspiro. No ha sido un fracaso. Solo que no ha sido un año perfecto, y en un ambiente tan competitivo como la F1, esto se puede pagar caro, ya que siempre estás luchando contra estructuras del más alto nivel.

La temporada arrancó con una sonrisa en Bahrein. Quizás eso nos hizo abrir más las expectativas. El primer triunfo de Alonso fue lo que abrió una temporada que se esperaba que siguiese por el mismo camino, pero había que haber reconocido que era un espejismo. El baremo actual de puntaje en la F1 permitió que Alonso, e incluso, Felipe Massa, por una carrera, fueran líderes del campeonato. No volvió a ganar Alonso hasta el GP de Alemania, uno de los momentos mas controvertidos del año. Esa larga racha sin triunfos ya empezó a hacer sonar las alarmas. No había ganado Alonso en varios meses, y no lo había hecho solo por una razón, sino por una combinación de circunstancias, pero lo realmente cierto era que otros dos coches eran sistemáticamente superiores: los RedBull, y los McLaren. Entre ellos se repartieron las victorias, mientras Ferrari y Alonso solo podían sumar puntos que quedaban. Fue el primer toque de atención a una escudería y a un piloto que resurgieron desde el GP de Valencia, poco a poco. En el GP de Europa mostraron algo de su nuevo potencial, pero hacía falta mas cosas. Algo de suerte, por ejemplo. Todo siguió tambaleándose hasta el GP de Italia. Mientras los líderes del campeonato seguían –algunos- en problemas, y otros tratando de progresar, Alonso se ponía a la cola de los aspirantes. Solucionado el entuerto del GP de Alemania en los despachos, comenzó la remontada. Claro, hoy es fácil decir que fue demasiado tarde. Empezó en Monza, pero podría haber comenzado antes y esos cuatro puntos que le faltaron en la bandera a cuadros de Abu Dhabi podrían haberse recogido en algún otro sitio.

No es la mejor hora de buscar culpables. Ni siquiera es hora de señalar a alguien en particular en el equipo Ferrari. El mismo Alonso se ha mostrado cauto a la hora de expresarse después de la carrera final, apoyando siempre a su equipo, como lo hizo sistemáticamente durante todo el año. Hay que saludar a RedBull porque han sido los mejores. Se han llevado ambos campeonatos, y eso no es poca cosa en un ambiente tan competitivo como la F1. Como hizo el legendario equipo Benetton en su época dorada, pudo conquistar la cima con un nombre y una estructura que le hizo frente a los dos grandes de siempre: Ferrari y McLaren, derrotándoles con las mismas armas. Como Benetton, delante de ellos hay una marca de un producto que jamás dejó ni dejará de ser internacional una vez que hayan tenido en sus manos la gloria de la F1. Benetton se retiró y aún se sigue- y se seguirá- hablando de ellos en la F1. Lo mismo va a suceder con RedBull. Pero a estos aún les queda mucho recorrido dentro de este apasionante espectáculo de la F1. De entrada, cuentan con el diseñador más prolífico de la historia. Es que Adrian Newey, de él se trata, ha ganado con varias marcas diferentes, algo que jamás ha hecho otro proyectista. Lo hizo en Williams, luego en McLaren, y ahora en RedBull. Para sacarse el sombrero. Nunca fue un entusiasta de Ferrari, y por eso nunca se le espera en la marca italiana. Dicen, incluso, que los RedBull no llevan motor Ferrari porque él no quiso en su momento. Que nadie piense que fichándole va a estar la solución de la escudería de Alonso.

Para ello debe haber otros remedios. El trabajo que he hecho el equipo técnico de Ferrari no ha sido malo. Tienen a su disposición recursos importantes, quizás más que nadie, pero hay que saber emplearlos. En 2011, con coches que tendrán otra vez KERS y la novedad de los alerones traseros móviles, las cosas puede que cambien un poco, pero no creo que demasiado. Habrá un nuevo proveedor de neumáticos: Pirelli, cuyas ruedas probarán todos los mejores este fin de semana, de nuevo en Abu Dhabi. En 2001, Seguiremos viendo como RedBull sigue estando en la vanguardia tecnológica, mientras que mas cerca deberán estar Ferrari y McLaren. Así son los desafíos en la F1. Y así son los ciclos. Y este de RedBull hay que interpretarlo como tal. La batalla que veremos la temporada que viene será similar a la de este año, en todos los frentes.

La semana que viene os vuelvo a encontrar aquí, otra vez. Seguiremos analizando un tema diferente de la F1 en cada semana que pase. Tenemos muchas cosas de las que hablar e ir contando desde las entrañas de esta F1. La temporada 2011 ya ha comenzado.

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