sábado , 23 marzo 2019

NO CORRAS, QUE NO TE VEO

El ángulo de visión se va reduciendo con la velocidad

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A efectos prácticos, el campo de visión del conductor depende de la velocidad a la que circule. Y si a 35 km/h puedes ver los objetos situados a 104º, a 130 km/h se reduce a 30º. A partir de ahí comienza el efecto túnel y un cataclismo perceptivo.

Además, a velocidad excesiva aparecen cambios psicofísicos que potencian la fatiga, la  distracción, el estrés y agresividad en algunos sujetos.

Durante la conducción, objetos y personas se proyectan sobre la retina “de forma difusa, pues se captan a gran velocidad”. Según el Colegio de Ópticos-Optometristas de Andalucía. Y a medida que se incrementa la velocidad “las imágenes se tornan más confusas y se reduce la visibilidad”. Es lo que se conoce como “campo de visión cinético”. Por esta razón, el campo visual depende directamente de la velocidad a la que circulemos.

A menor velocidad, mayor visibilidad… ¡y más seguridad!

A 35 km/h el campo de visión abarca un ángulo de 104º en horizontal y 110º en vertical. Ello que permite ver los objetos situados en los laterales de la vía y otros peligros potenciales. Todos los objetos y personas comprometidos en ese campo son percibidos, aunque pueden existir factores que los limiten; enfermedades visuales (glaucoma o escotamos), alteraciones visuales por la ingestión de alcohol, medicamentos, etc. O incluso, límites físicos – como el casco de los motoristas o las carrocerías o parabrisas de algunos vehículos -.

Cuando se incrementa la velocidad de circulación se va reduciendo el ángulo de visión del que percibimos objetos y personas. A 65 km/h el ángulo de visión se reduce hasta 70º, mientras que a 100 km/h baja hasta 42º. (Ver infografía). Y, a 130 km/h, solo 30º, apareciendo el llamado ‘efecto túnel’. Se dejan de percibir objetos periféricos a ambos lados de la vía, como señales, semáforos, animales, obstáculos y peatones.

A esta velocidad, el conductor puede no ser capaz de advertir una situación de riesgo que suceda en el exterior de la vía, ya que estaría fuera de su campo visual y no reaccionar adecuadamente” según la web del Colegio de Ópticos-Optometristas de Andalucía. Y como señala el estudio de la OCDE y ECMTE “reduce considerablemente su capacidad de valorar cualquier peligro potencial”.

Y a 140, cataclismo perceptivo

Entre 140 y 150 km/h se produce el denominado ‘cataclismo perceptivo’: el sujeto pierde nitidez en la visión periférica y, con ello, la posibilidad de evaluar correctamente distancias y velocidades. Con un ángulo de visión de apenas 30º, aparece el ‘efecto túnel’, que impide apreciar cualquier circunstancia de peligro que proceda del entorno exterior de la carretera próximo a él. “Además, a mayor velocidad, menor nivel de captación y evaluación en los procesos de decisión de la información situada en los márgenes del campo de visión, que constituye la mayor parte de las señales e indicios relevantes para anticipar posibles dificultades”, según el INTRAS.

Si la velocidad es excesiva, aparecen, a nivel psicológico ciertos efectos de enorme trascendencia para la conducción. El más evidente, el aumento en el nivel de activación, con cambios psicofisiológicos que redundan en la potenciación de la fatiga, incremento de las probabilidades de distracción y la aparición de respuestas emocionales de estrés y agresividad en algunos sujetos, con todos sus efectos derivados.

Así que ya sabes, recuerda que los profesionales de Confortauto están para ayudarte a que conduzcas siempre seguro. Reduce tu velocidad por tu seguridad y la de los demás conductores. Encuentra tu centro Confortauto más cercano y en carreteras convencionales reduce tu velocidad.

Fuente: DGT

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